Con Educación Física

"La educación es mucho más que la Educación Física pero muy poco sin ella". (Hammelbert)

sábado, 14 de abril de 2012

De la Playa de Carvoeiro al Faro de Alfanzina


Planteamos una ruta pedestre que, aunque corta en su trayecto, resulta todo un espectáculo paisajístico y geomorfológico para el senderista y no apta para personas que padezcan de vértigo.

A lo largo de la ruta veremos vegetación típica de los acantilados de mar de la comarca del Algarve como son el Funcho do mar (Crithmum maritimum), Salgadeira (Atriplex halimus), Aroeira (Pistacia lentiscus), Pampilo do mar (Asteriscus Maritimus), Zimbro (Juniperus turbinata), Palmeira-ana (Chamaerops humilis)… entre otras especies.

Dado que el terreno por el que discurre la ruta es calcáreo, encontraremos numerosos “Algares” que están señalizados y vallados. Los algares son cavidades de desenvolvimiento vertical que se generan en las rocas calizas que parten de la superficie y en muchos lugares llegan hasta el nivel del mar, alcanzando estas cavidades distancias superiores a los cien metros. En estos lugares se escucha muchas veces un sonido estridente cuando el agua del mar se acerca y hace discurrir hacia el exterior grandes masas de aire, todo un espectáculo sonoro y visual. Ojo con acercarse demasiado a estas cavidades, pues pueden resultar peligrosas.

Son muchos los lugares por los que vamos a pasar que tienen un encanto especial, pero queremos señalar algunos que tienen mayor interés. El primero es el punto de partida de la ruta, la Playa de Carvoeiro, digna de ver. Ya nos adelanta con sus grutas y la cantidad de fósiles que encontramos en ella uno de los atractivos que tiene este recorrido que planteamos: los fósiles y las grutas.

Partiendo de la playa y en dirección este, ascienden unas escaleras que nos llevan a la Ermita Nossa Senhora da Encarnaçao, una pequeña capilla desde la que se divisan unas bonitas vistas. Desde ahí sale un pequeño sendero que recorre el acantilado y en pocos minutos nos acerca al paraje conocido como las “Grutas de Carvoeiro”, un lugar de cuento donde el mar, la erosión y el paso del tiempo han esculpido en las rocas formas caprichosas y grutas que nos trasladan a otros tiempos. Recorrer estas oquedades es una maravilla no solo por su vistosidad sino por la cercanía al mar donde numerosas gaviotas nos acompañarán. Para los que somos aficionados al “geocahing”, en este paraje se encuentra escondido un tesoro que hace las delicias de cualquier persona que es aficionada a esta modalidad deportiva. La referencia para encontrarlo y conocer sus coordenadas es: “Esadinhas. Carvoeiro”.

Desde ahí nos dirigimos hacia el Algar Seco, nuestra segunda parada para vislumbrar la arquitectura natural que han creado las olas del mar, el viento y la erosión adentrándonos de nuevo en un paisaje de fantasía. No debemos olvidarnos de visitar la famosa “Varanda de los Enomarados”, para enamorarse del paisaje que nos ofrece y poder declarar nuestro amor . Aquí existen dieciocho cuevas visitables en barcos que, capitaneados por las buenas gentes del pueblo de Carvoeiro y previa cita, nos adentran en recónditos lugares por rutas que sólo ellos conocen y que por momentos nos transportan a épocas pasadas. El encanto de ver todo ésto desde la superficie no es menos bello cuando a nuestros pies se encuentra el Océano Atlántico azul turquesa. Una puesta de sol desde aquí es todo un acontecimiento.

Continuamos la ruta y después de pasar junto a varios “algares” y miradores naturales desde los que contemplar los abruptos acantilados llegamos a otro de esos lugares que asombra no sólo por la paradisíaca playa sino por la gran dimensión de la cueva que nos encontramos en ella. Nos estamos refiriendo a la Playa de Vale Covo, un lugar idóneo para hacer snorkel y buceo con botella y donde una cueva (covo) de enormes dimensiones nos recibe majestuosamente. Con marea baja nos podemos adentrar en la cueva sin mojarnos; en caso contrario necesitamos nadar un rato.

Continuamos nuestro camino para acercarnos a otro lugar con un encanto especial: se trata de la Playa de Vale Centianes, al abrigo de grandes acantilados donde el azul del océano y la belleza del paraje queda rota por la cercanía de un restaurante con no poco bullicio. Desde este punto y después de una gran subida, continuamos a lo largo de la costa por la parte superior para poner fin a nuestra ruta en el Cabo de Carvoeiro. Aquí se encuentra el Faro Alfanzina, propiedad de la Marina Portuguesa y el cual podemos ver desde fuera del recinto cercado. El Cabo de Carvoeiro, asiento de este faro desde tiempos inmemoriales, ha sido un punto estratégico referenciado en el primer mapa impreso en Portugal que a su vez se basaba en otro editado en 1561 en Roma. Desde aquí podemos iniciar el camino de vuelta bien por carretera con vehículo o desandando nuestros pasos.

Adjuntamos un pequeño archivo fotográfico que nos permitirá hacernos una idea de esta ruta: